miércoles, 13 de enero de 2010

El bloqueo de páginas de descargas ilegales será decidido por un juez

Un juez podrá decidir en cuatro días si cierra un sitio web como medida cautelar. El Gobierno ha optado, a última hora, por introducir modificaciones sustanciales en el procedimiento de bloqueo de páginas de descargas de archivos sujetos a derechos de autor, como películas, canciones o videojuegos. La medida más novedosa es la rapidez y agilidad con que se dotará a un juez de la potestad de decidir el cierre de una web denunciada en el plazo más breve posible. Además, el procedimiento no tendrá un mero rango de reglamento, sino que se elaborará una ley para perseguir a los sitios de Internet que se lucren económicamente por el intercambio ilegal de archivos.

Al entrar en colisión dos derechos fundamentales (los de libertad de expresión e información y de propiedad intelectual) y ante la dificultad de ubicar en qué lugar del territorio se encuentran las páginas web susceptibles de ser denunciadas, la potestad de decidir su cierre cautelar o no recaerá en los titulares de los juzgados centrales de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional.


Así lo anunció ayer, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros, el titular del departamento de Justicia, Francisco Caamaño, quien precisó que el Gobierno ha optado por aprobar un proyecto de ley complementario al de la Ley de Economía Sostenible (LES) para abordar este controvertido asunto.

De esta forma, el Gabinete ha dado luz verde a la disposición final de la LES y aprobado el procedimiento mixto administrativo-judicial que posibilitará bloquear páginas web que permitan descargas ilegales de archivos mediante una denuncia previa ante la Sección Segunda de la Comisión de Propiedad Intelectual, una entidad que depende del Ministerio de Cultura y está integrada por expertos en protección intelectual e Internet y ex magistrados.

Así, en una primera fase, la mencionada comisión podrá recibir quejas de los ciudadanos o entidades -una productora cinematográfica, una discográfica o el mismo autor de una canción- e investigar si se producen «actos lesivos» contra la propiedad intelectual en el entorno digital. Acto seguido, la comisión decidirá en cada caso si está infringiendo este derecho y lo notificará, en su caso, al responsable de cada sitio web. Si la infracción persiste, la comisión solicitará al juez de la Audiencia Nacional el bloqueo o cierre de manera cautelar.

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Freeware

El término freeware define un tipo de software de computadora que se distribuye sin costo, disponible para su uso y por tiempo ilimitado,[1] siendo una variante gratuita del shareware, en el que la meta es lograr que un usuario pruebe el producto durante un tiempo ("trial") limitado (con funcionalidad limitada o no), y si le satisface, pague por él, habilitando toda su funcionalidad. A veces se incluye el código fuente, pero no es lo usual.

El freeware suele incluir una licencia de uso, que permite su redistribución pero con algunas restricciones, como no modificar la aplicación en sí, ni venderla, y dar cuenta de su autor. También puede desautorizar el uso en una compañía con fines comerciales o en una entidad gubernamental, o bien, requerir pagos si se le va a dar uso comercial. Todo esto depende del tipo de licencia en concreto a la que se acoge el software.



Shareware

Se denomina shareware a una modalidad de distribución de software, tanto juegos como programas utilitarios, en la que el usuario puede evaluar de forma gratuita el producto, pero con limitaciones en el tiempo de uso o en algunas de las formas de uso o con restricciones en las capacidades finales.

Para adquirir una licencia de software que permita el uso del software de manera completa se requiere de un pago (muchas veces modesto) aunque también existe el llamado "shareware de precio cero", pero esta modalidad es poco común.

No debe confundirse el shareware con el sistema freeware que indica que un software es totalmente gratuito, si bien es cierto que el primero se inspira y tiene sus raíces en el segundo. Tampoco debe confundirse el hecho de que un software sea shareware o freeware con el hecho de que sea de código abierto, ya que esto último depende de la disponibilidad o no del código fuente, mientras que los primeros son denominaciones de la forma o sistema de comercialización.

Software

Software se refiere al equipamiento lógico o soporte lógico de una computadora digital, y comprende el conjunto de los componentes lógicos necesarios para hacer posible la realización de una tarea específica, en contraposición a los componentes físicos del sistema (hardware).

Tales componentes lógicos incluyen, entre otros, aplicaciones informáticas tales como procesadores de texto, que permiten al usuario realizar todas las tareas concernientes a edición de textos; software de sistema, como un sistema operativo, que, básicamente, permite al resto de los programas funcionar adecuadamente, facilitando la interacción con los componentes físicos y el resto de las aplicaciones; también provee una interfaz para el usuario.

Software[1] (pronunciación AFI:[ˈsɔft.wɛɻ]), palabra proveniente del inglés (literalmente: partes blandas o suaves), que en español no posee una traducción adecuada al contexto, por lo cual se la utiliza asiduamente sin traducir y así fue admitida por la Real Academia Española (RAE). Aunque no es estrictamente lo mismo, suele sustituirse por expresiones tales como programas (informáticos) o aplicaciones (informáticas).[2


Software libre


Mapa conceptual del software libre.
El software libre (en inglés free software, aunque en realidad esta denominación también puede significar gratis, y no necesariamente libre, por lo que se utiliza el hispanismo libre software también en inglés) es la denominación del software que respeta la libertad de los usuarios sobre su producto adquirido y, por tanto, una vez obtenido puede ser usado, copiado, estudiado, cambiado y redistribuido libremente. Según la Free Software Foundation, el software libre se refiere a la libertad de los usuarios para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorar el software; de modo más preciso, se refiere a cuatro libertades de los usuarios del software: la libertad de usar el programa, con cualquier propósito; de estudiar el funcionamiento del programa, y adaptarlo a las necesidades; de distribuir copias, con lo cual se puede ayudar a otros, y de mejorar el programa y hacer públicas las mejoras, de modo que toda la comunidad se beneficie (para la segunda y última libertad mencionadas, el acceso al código fuente es un requisito previo).[1

Software propietario


El término software propietario, o privativo o de código cerrado hace referencia a cualquier programa informático en el que los usuarios tienen limitadas las posibilidades de usarlo, modificarlo o redistribuirlo (con o sin modificaciones), o cuyo código fuente no está disponible o el acceso a éste se encuentra restringido .

Para la Fundación para el Software Libre (FSF) este concepto se aplica a cualquier software que no es libre o que sólo lo es parcialmente (semilibre), sea porque su uso, redistribución o modificación está prohibida, o requiere permiso expreso del titular del software.

En el software de código cerrado una persona física o jurídica (compañía, corporación, fundación, etc.) posee los derechos de autor sobre un software lo que le da la posibilidad de controlar y restringir los derechos del usuario sobre su programa. Esto implica por lo general que el usuario sólo tiene derecho a ejecutar el software y no dispone de acceso a su código fuente o aún teniendo acceso a él no tiene derecho a modificarlo ni distribuirlo.

De esta manera, un software sigue siendo de código cerrado aún si el código fuente es hecho público, cuando se mantiene la reserva de derechos sobre el uso, modificación o distribución (por ejemplo, la versión comercial de SSH o el programa de licencias

Freeware

define un tipo de software de computadora que se distribuye sin costo, disponible para su uso y por tiempo ilimitado,[1] siendo una variante gratuita del shareware, en el que la meta es lograr que un usuario pruebe el producto durante un tiempo ("trial") limitado (con funcionalidad limitada o no), y si le satisface, pague por él, habilitando toda su funcionalidad. A veces se incluye el código fuente, pero no es lo usual.

El freeware suele incluir una licencia de uso, que permite su redistribución pero con algunas restricciones, como no modificar la aplicación en sí, ni venderla, y dar cuenta de su autor. También puede desautorizar el uso en una compañía con fines comerciales o en una entidad gubernamental, o bien, requerir pagos si se le va a dar uso comercial. Todo esto depende del tipo de licencia en concreto a la que se acoge el software.